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Gepetto, Pinocho y los objetos de buena compañía
Las buenas ideas están siempre en el aire del tiempo. Responden a un requerimiento, a una necesidad. El objetivo es formar personas receptivas que tomen distancia para la observación, para captar y validar a través de sus realizaciones.
La angustia es el motor de la creación, a veces se escucha, pero es mas bien su freno. Toda acción sobre la materia requiere de información y de energía. El encierro y la falta de información es la fuente de la angustia, que de facto, corta el acceso a nuestras experiencias adquiridas, memorizadas a largo plazo.La falta de información nos impide realizar nuestras acciones.
La experiencia consiste en aislar para mejor acompañar en un sitio protector,
cortado de las fuentes usuales de información, a individuos provenientes de diversos medios económicos y socio-culturales, con diferentes experiencias académicas y profesionales. Solicitándoles a compensar sus carencias de información cotidiana, a través del intercambio entre ellos. Por la participación y la colaboración.
El objetivo es impedir que sus miedos hagan barrera a sus acciones, estimulando la confrontación de ideas y de experiencias personales para la puesta en obra de un proyecto en común. La realización de un objeto necesario y útil. Una buena gestión del aspecto emocional de la creación, hace fluido el acceso de las experiencias ya adquiridas, a la razón. Condición indispensable para el aprendizaje de la tecnología y de los métodos necesarios para su realización.
Distinguir en el concepto lo útil de lo fútil y darle la forma mas pura
De derecha a izquierda: Diego Kang, Roger Pincay, Ruth Cruz, Yuri
Espinosa, Ricardo Gonzales, Luis Mantilla y los fundadores de La Factoría.
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